Ni un espacio crítico amplio ni menos una instancia de reflexión



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miércoles, 22 de junio de 2011

Hola, Ena ¿cómo estái?



creciendo junto a ti, sebastián
 - ¿Qué hacemos ahora?
- Pa serte franco, no se me ocurre nada. Yo creo que está cagado de la cabeza.

Hinz & Peter mantenían este diálogo mientras abandonaban La Moneda pasadas las 12 de la noche. Habían llegado poco antes de las diez después de recibir el apremiante llamado de Sebastián, a quien notaron más acelerado que de costumbre, al teléfono.
Salió a recibirlos él mismo porque a esa hora ya no quedaba nadie, con excepción de la guardia de palacio. Los condujo hasta su despacho y luego los invitó a tomar asiento. Mientras se acomodaban, Hinz tomó la iniciativa y comenzó a dar cuenta de las últimas gestiones encargadas, todas ellas ejecutadas de manera impecable.

- Presidente, el affaire del Paraíso pasó piola, me refiero al vuelco en el caso Caín y Abel. Nuestra impresión es que, como consecuencia de nuestra penetrante campaña, la gente dejó de interesarse en sus chambonadas porque terminó acostumbrándose a ellas. Incluso se podría decir que Ud ya no da ni pa hacer chistes, dicho con el mayor respeto, Presidente. Es como si...
- Está bien. Ok. Pero no, Hinz. No los he llamado para eso. Puede que se sorprendan pero mi interés va por otro ...
- Presidente. También está controlado. La campaña tiene puesto el acento en que el Lavín tenía una escasísima participación en la universidad, una miseria... Así que la cuestión del lucro... incluso con su hermano que...
- No, no, Peter. Aunque... no, a mi hermano déjenmelo a mí.
- Presidente, no faltaba más. Ya dimos inicio esta mañana a una campaña de descrédito de su hermano... aunque talvez no haga falta, en fin, pero supusimos que...
- No, no, Hinz, por favor... Lo que quiero consultarles...
- Presidente. Ni una palabra más. Tenemos a 500 cibernautas de la UDI apoyando a la Ena en la vigilancia de redes sociales... ella dice que como doctora en ciencias políticas es pan comío pero...
- No, hombre, no!
- Ok. Presidente. Ya lo tengo, Hinz. Lo del Félix Bulnes. Presidente, eso excede de...
- ¡No pude recorrer mi hospital esta mañana! ¿Tampoco van a permitirme hablar ahora? 
... ...
- Quiero pedirles que evalúen con el mayor grado de certeza posible el impacto en la ciudadanía de una decisión que anoche estuve discutiendo con Cecilia...
-¿Discutió con Cecilia? ¡Son treinta años Presidente! ¿Y el bono?
- Miren, par de pelotudos... Lo que quiero... es incursionar en el retail... Cecilia dice que ahora es llegar y llevar. Además... alega que eso es lo único que sé hacer.

viernes, 18 de febrero de 2011

Avances en Psiquiatría: el caso Rysselberghe

"No sabís ná la chichita con la que te estái curando..." Concepción, marzo 2010.

Por medio de simples llamados telefónicos pero cargados de emoción, la intendenta de la Octava Región, Jacqueline van Rysselberghe, la "Coca", confirmó ayer en sus cargos al ministro del interior Rodrigo Hinzpeter, a la ministra de vivienda Magdalena Matte, a la vocera Ena von Baer y al Presidente de la República Sebastián Piñera.

martes, 25 de enero de 2011

El lobo del aire


-Aló... ¿Torre?
-No. Soy yo, Cecilia.
-Bah... Ya vamos volando, mi amor, el Andrés dice que en una hora estamos allá.
-¿Te acordaste de echar bencina antes del alza? Recuerda que te lo dije ayer, que había subido... o sea... la subiste tú...
-Sí, mi amor. Pero te confieso que se nos olvidó y tuvimos que echarle después del alza, así que le pusimos lo justo...

martes, 30 de noviembre de 2010

Blanco y Negro


Estupefacta quedó ayer la prensa de Palacio al ver a la ministra von Baer, a eso de las once de la mañana, cruzar el patio de los naranjos arrastrando de mala gana su punto de prensa para instalarlo a la entrada del patio de los cañones. Luego de acomodar los micrófonos, le dio un par de patadas al mueblecito para asentarlo, carraspeó y acto seguido anunció que no aceptaría preguntas

sábado, 17 de julio de 2010

Arriba los corazones



-Lo cierto, Padre, es que a esta gente nosotros no la conocíamos.
-Bueno, tengo que decirte que yo tampoco... si es que estamos hablando de lo mismo.
-Supongo que sí, Padre. Estoy hablando de los pobres. Nosotros no los conocíamos. A ver, cómo le digo, yo creo que alguna vez supe, por allá por el año 89, que aquí había pobres y que ese año o el siguiente habían empezado a contarlos.
-Así es, hijo. Y no eran pocos, te voy a decir. El 40% de la población... te hablo en porcentajes porque sé que me entiendes.
-Sí, yo algo supe de ese porcentaje pero pa mí era una cifra más de todas las que he visto, que no son pocas y que siempre terminan aportándome algunos pesitos. Pero no le tomé el asunto ¿sabe? Y ninguno de nosotros. Es que era imposible. A ver, cómo le explico... Yo, por ejemplo, andaba comprando terrenos baratos pa venderlos caros. Me había hecho socio de casi todas las familias ricas... no me iba a poner a hablar de pobreza con ellos, se fija? También mi fortuna, si se puede llamar así, sumaba en verdes varios milones y estaba yo por comenzar a hacerle a lo de las tarjetas que le digo que lo pensé pa la clase media, pero así son los negocios y después todo Chile estaba metido en eso, hasta los pobres, pues... ahí les puse algo de atención pero porque me convenía ¿capta, Padre? Y bueno, le repito, así con todos nosotros. El canciller Moreno, por ejemplo, en el 87 era director del Banco de Chile ¿cómo podía saber él que había pobres por ahí, sueltos? El Hinzpeter, después de su desayuno con café café, palta jamón y queso, partía pa la Pontificia en su autito, a sus clases de derecho ¿dónde iba a ver un pobre o pobretón, por último? Quién más, ahhh, la Ena, la Ena era chiquitita y estaba chocha en segundo medio del Liceo Alemán de Temuco ¿capta? No sé si llegaba en auto, pero es lo más probable, entonces también, ¿cómo iba a saberlo a menos que atropellara a alguien? Y así, todos nosotros, todos. Ah, el Fontaine, hacía clases en la universidad de Houston... El Lavín con su puestazo en El Mercurio, aquí arriba, pos... Hasta el Cruz Coke, que venía saliendo del Sagrados Corazones de Manquehue y después intentó algo en la Finis Terrae, dígame, Padre, de dónde íbamos a saber?
-¿A saber qué, hijo?
-Padre, ¿cómo que a saber qué? Que aquí había pobres, pos.
-Ya... lo entiendo. Pero, a ver, todo lo que me cuentas, hijo, a mí me parece perfectamente natural. No le veo el problema al hecho de que ustedes no estuvieran informados de que en este país había algún pobre o más de uno. ¿Me explico? Me da la impresión de que el problema es otro y que por eso has venido y no porque...

Unos sollozos que partían el alma impidieron al Padre seguir hablando. Sebastián había estallado súbitamente en llanto y nada parecía que pudiera consolarlo.
-¿Qué pasa, hijo? Cuéntame la verdad.
-Lo que pasa, Padre -dijo el Seba balbuceando-, es que nosotros nos reímos, nos reímos con la encuesta Casen... No sé si usted sabe, pero los datos se fueron entregando de a poco, casi como si fuera una elección. Y entonces el Hinzpeter me twiteaba las cifras cada diez minutos: ¡van 250 mil! me decía... al rato ¡ahora son 300 mil más! Y allí todos estallábamos en carcajadas. Viera usted cómo se carcajeaba el ministro Golborne, si era pa no creerlo. El recuento de pobres había aumentado, Padre, y eso producía en nosotros un gran alboroto, por la cuestión esa de la protección social, ya sabe... pero es que no sabíamos de qué se trataba realmente, ya se lo he dicho, y porque tampoco nunca nos imaginamos, Padre, que lo del cuarenta por ciento era cierto. Esa es la pura verdad.
-¿Te arrepientes, hijo?
-Sí, padre. Creo que la cagamos, disculpe usted.

Un largo silencio, que al Seba le pareció eterno, se abatió sobre ambos, hasta que el Padre retomó la palabra, pero en otro tono:
-Le estái poniendo mucho color, Sebastián. Mira, la solución la tenís a la mano: hoy mismo a la nochecita te dirigís al país en cadena nacional en tono lastimero y de estadista, las dos cosas a la vez, pon cara de atribulado... eeesa, perfecta, muéstrate preocupado de las cifras y métele donde caiga lo de la unidad nacional.

El rostro del Seba se iluminó. Se incorporó de su asiento y durante largo rato mantuvo las manos del Padre tomadas entre las suyas, en el más completo silencio, profundamente conmovido.
-Padre -dijo al fin -no sé cómo agradecerle... A ver, Padre, de todo corazón, que le vaya súper bien en el juicio, ya?

viernes, 4 de junio de 2010

El weón desubicado

Hace muchos años atrás era habitual toparse por aquí o por allá con una especie de catálogo que listaba los muy variados y diversos tipos de "weones" que habitan esta larga y angosta faja. Se distribuían de mano en mano, en el colegio, o en la oficina. Ahora se replican de vez en cuando por la red mediante presentaciones power point.
El catálogo también era diverso pero por lo general comenzaba con "el weón aburrido", pasando por el ampliamente difundido "weón tonto", y terminaba casi siempre con "el weón zalamero", o, en un arrebato de ingenio popular, con el weón weón.
El weón desubicado era, por cierto, uno de ellos. No faltaba más, pues los hay por montones, mostrando una transversalidad que asusta.
Y no era para menos pues uno de ellos accedió a la Presidencia de la República, en los inicios del siglo XXI.

De sonrisa julera y presa de un irrefrenable deseo por atraer la simpatía de sectores populares, una tarde se fue a meter al lugar de concentración de la "roja" (cuando jugábamos al fútbol, mucho antes de que el recinto se convirtiera en un campo de golf destinado a financiar las prestaciones clínicas del hospital adyacente) pocas horas antes de que ésta emprendiera vuelo a Sudáfrica a disputar el campeonato mundial.
Hizo de las suyas, según se cuenta.

Es cierto que no se imaginó (como buen weón desubicado que era) el "tibio recibimiento" que le infligió el entrenador de la roja. Pero claro, se fue a meter en el momento en que don Marcelo y sus pupilos tomaban apuntes mirando el partido de España con Corea del Norte. Don Marcelo le sonrió y los jugadores elevaron la mano desganadamente. Sin saber qué hacer por el momento, se retiró hacia las canchas y allí estuvo un rato conversando con utileros y pasapelotas haciendo chanzas con ellos en un lenguaje pretendidamente popular. No le creyeron.
Al rato apareció por allí el Hinzpeter arrastrando el "punto de prensa" que le acababa de arrebatar a la Ena, que quedó hecha una furia hasta que el Rodri le gritó de lejos que se había caído la venta de Chilevisión.

Terminado el partido con España, los chicos salieron a la cancha y se arremolinaron alrededor del artefacto; tomaron el micrófono y jugaron un rato a dirigirse al país. El Presidente los cachó de lejos y prestamente se les acercó. Dijo que quería dirigirles unas palabras de despedida y desearles la mejor suerte del mundo...
De ahí pa' delante, se fue de cagá en cagá.
Comenzó por insultar a los jugadores nombrándolos por sus apodos futboleros, como si se conocieran de aaaños. El editorial de El Mercurio del domingo siguiente tuvo que recordarle que esa era una práctica aceptada en el círculo de las amistades más estrechas, aparte de su uso periodístico. El decano rezongaba en el segundo párrafo: "Presidente, nadie en su casa llama Pitbull a Medel".

No contento con ningunear a los jugadores (creyendo estar haciendo todo lo contrario, conducta típica del weón desubicado) reservó el desatino más grande para don Marcelo, el dueño de casa. Lo calificó de loco. Así de simple. Pero como don Marcelo era un caballero, apenas el Presidente terminó con el ultraje polifuncional, el profe se le acercó, lo saludó de mano y se retiró. El Mercurio silenció el asunto, su editorial no hace mención a esta parte.

Restaba la guinda de la torta. Apenas se retiró el anfitrión, el Presidente se sintió algo más suelto y al terminar su discurso bajó del pequeño estrado a departir con los jugadores, intentando replicar sus chanzas de un rato atrás con los pasapelotas. Vuelta a fracasar. (A nadie le gusta que cualquier pelotudo, por muy presidente que sea, venga y lo llame a uno "palmatoria" así como así.) Pero nuestro hombre es tenaz y como no le había resultado con el lenguaje decidió intentar por el lado del manoseo, mejor dicho, del contacto físico. Y no encontró nada mejor que sobarle la pierna a don Humberto Suazo, centrodelantero que asombraría al mundo un mes más tarde y que en ese momento sufría de un desgarro muscular. Vuelta a cagarla: le hizo nanay en la pierna equivocada. Le sobó la derecha y la lesión estaba en la otra.
Desubicado, pos. Un weón desubicado.

De tarde en tarde recibo un correo con un power donde viene el catálogo a que hago mención. Ha crecido una enormidad. El último contaba la historia que aquí acabo de transcribir, agregando que es desde aquella época que el catálogo contempla la subcategoría: "El weón desubicado propiamente dicho".

sábado, 20 de marzo de 2010

Surgen serias dudas de que Sebastián "dé el ancho"

Echando pie atrás en la designación de amiguito de Paul Schaeffer como gobernador de Bío-Bío -ni más ni menos, no bastó con el terremoto- terminó la peor semana del gobierno de Tatán.
La nueva forma de gobernar se inició con el cambio de logo, poquito antes de asumir. Simultáneamente, asoman su cabecita con delicadeza los indeseables cuoteos y los premios de consuelo pa los derrotados, partiendo por la vocera que la noche del 13 de diciembre, según dicen, se durmió tan satisfecha que llegó a rechazar los arrumacos de su marido porque con una senadora de la República no se juega. Le siguen, en estricto orden cronológico:

12 marzo: en conferencia de prensa con corresponsales nacionales y extranjeros, Sebastián asegura (sorprendidísimo de tanta curiosidad por el tema) que cumplirá sus compromisos respecto de las acciones de Lan y Chilevisión, pero "con atraso... por razones ajenas a mi voluntad, entre ellas el terremoto y el maremoto". Por esos días, Marte se acercó a la Tierra también, pero no hizo mención de ello. Luego, muy suelto de cuerpo, literalmente, alzó con cierta gracia -¿cómo negarlo?- el hombro izquierdo, a continuación el derecho y remató, inescrupulosamente exacto, con que sólo "habrá un atraso de días o semanas".

14 marzo: Apagón de Taltal a Chiloé. Una hora después, el director de Onemi anuncia que informará qué shusha es lo que pasa, weón... ¡plop! dentro de media hora. Así ocurre. Pero dice no saber por qué. La primera autoridad en informar por qué estamos a oscuras, lo hace al cabo de dos horas. Gobernar con sentido de urgencia, le llaman. Creo que fue el subsecre del interior. Se había hecho famoso en los think tank de Piñera porque no había reunión en que no saliera con su frasecita: es preciso gobernar con sentido de urgencia, decía, aunque no viniera al caso. Lo había leído por ahí y le había quedado gustando.

16 marzo. Un día clave. Se designan los gobernadores que, tal vez por el sentido de urgencia, no habían sido nombrados hasta ese momento. Entre ellos, va una persona implicada en "actividades delictuales" (Hinzpeter, CNN, 19.3.2010) pero nadie lo sabe en ese momento. En Google sí, no faltaba más, en la segunda página... Sí, si no era necesario molestarse mucho.

17 marzo. Se da a conocer que el designado cónsul de Chile en Bolivia expresó hace diez años (el señor tiene como cincuenta, así que no puede considerarse pecado de juventud) que las mejores relaciones con el país donde ha sido designado como "embajador" es simplemente no tenerlas. Sabio el caballero. Con visión de futuro. Pero lo designaron igual. Nadie hizo la búsqueda en Google, al parecer, otra vez. Pero pasó piola, principalmente debido a la respuesta sabia de aquellos con los que no debíamos relacionarnos en absoluto -todo un error porque se ve que de ellos, los indiecitos, el señor cónsul puede aprender mucho.
Este mismo día también, esta niña, la Ena von Baer volvió a tirar pa "los próximos días" la venta de acciones, admitiendo que el compromiso era vender antes del 11 "...y (que) no se ha cumplido hasta ahora... es absolutamente verdad" (Ena, se dice: es absolutamente cierto). En cuanto a la reconstrucción, deslizó algunas medidas: patatí, patatá "o entramos en otras cosas como impuestos", remató gallardamente.

18 marzo. Cadena Nacional. Te pasaste, Sebastián. En ninguna parte del mundo un gobierno recién instalado se dirige al país a la semana de haber asumido, por muy terremoteado que esté. Mediático el chico éste. Le gustan las luminarias, le encanta que lo maquillen. Para qué? Pa decir lo que sabíamos todos (que "las pérdidas de vidas humanas son irrecuperables", por ejemplo). Que “terminaba una primera etapa”, anunció. (Cómo? Que en la sexta región hay un rally?) Sin embargo, y digamos las cosas como son, debo confesar que me conmovió con eso de "arriba los corazones". Trajo a mi memoria tanta melodía inolvidable de los huasos quincheros, los de Algarrobal y afines. Me hizo soltar una lágrima el muy bandido.
Mismo día: Juan Antonio se entrevista con el ministro del Interior porque entrevé que el cuoteo está algo entreverado. Le preocupa, aunque sabe que los designados son "personas que van a hacer las cosas bien". Al poco rato, la alcaldesa UDI de Hijuelas lo saca de su error: se ha designado como gobernador de la provincia de Quillota a "lo último que botó la ola".

19 marzo. El papelón. La primera baja vergonzante. El Hinzpeter se entrevista con un tal Stegmeier, a quien Sebastián pretendía designar como gobernador en Bío Bío. Que le han contando cosas, le dice. Que un diario electrónico y que tá y tá. Stegmeier, un ario puro (no como Adolf, pues), desde allá arriba, desde su metro noventa, niega toda vinculación con el lavado de dinero, con auxilio a encausados por pederastia y nimiedades similares. ¿Está seguro de no haberle tocado el potito a nadie? Esa y otras preguntas parecidas se hacían oír en la casa de los presidentes de Chile por primera vez en la historia. Stegmeier negó todo pero el Hinzpeter que no es nada de leso, no le creyó. Decidió confiar  en Google, que en la segunda página de la búsqueda traía los link al historial completo, leído con avidez mientras Stegmeier alegaba que jamás había lavado un plato en su vida, cómo iba a estar lavando "eso que usted dice".
Finalmente, la nueva manera de gobernar se impuso. Se decidió "dejar sin efecto la intención de".
Como caballeros. Aquí no ha pasado nada. El implicado en "hechos delictuales" se fue a su casa. Allí le contó a su mujer que la nueva pega no resultó. Eso es todo.